Alimentación complementaria: Mitos y realidades que los padres deben conocer

La alimentación complementaria (AC) marca un momento clave en el desarrollo de los bebés. Como madres, es habitual escuchar frases y consejos bienintencionados que se transmiten de generación en generación. Sin embargo, muchas de estas recomendaciones están basadas en tradiciones y no siempre coinciden con los consejos actuales de nutricionistas y pediatras. A continuación, recogemos algunas de las frases que escuchamos con más frecuencia y desmentimos algunos de los mitos más comunes. Además, ofrecemos información basada en evidencia científica y recomendaciones oficiales para que no caigas en ellos simplemente por falta de información.
"Ponle un poquito de sal para que tenga más sabor"
No es recomendable añadir sal a la comida de los bebés, y aquí están las razones:
- Los riñones de un bebé menor de un año no están preparados para procesar el sodio en grandes cantidades, lo que podría contribuir a problemas renales y cardiovasculares a largo plazo.
- Los bebés están predispuestos a disfrutar los sabores naturales de los alimentos.
- La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es clara: evitar la sal hasta los 12 mese s. Después de esta etapa, se debe limitar su uso, manteniendo el consumo por debajo de los niveles recomendados para la edad. Puedes leer más en la guía de la OMS.
"Un poco de azúcar es inofensivo"
Si bien pequeñas cantidades ocasionales no son peligrosas, es importante evitar que los bebés desarrollen una preferencia temprana por el sabor dulce. El consumo frecuente de azúcar puede aumentar el riesgo de caries, sobrepeso, resistencia a la insulina y obesidad. Además, muchos alimentos ya contienen azúcares naturales (frutas, leche), suficientes para satisfacer las necesidades energéticas de los pequeños. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ofrece más información sobre los riesgos del exceso de azúcar en su guía de alimentación infantil.
"Los niños prefieren lo dulce por naturaleza"
Es cierto que los bebés tienen una predisposición innata hacia los sabores dulces, ya que la leche materna o de fórmula es dulce. Sin embargo, esto no significa que deban consumir más alimentos azucarados. El paladar se educa desde la infancia, y es fundamental ofrecer una amplia variedad de sabores desde el inicio de la alimentación complementaria. Esto les ayuda a aceptar otros sabores menos dulces, como los de las verduras.
"Si rechaza la comida, es que no le gusta"
Este mito puede llevar a la frustración y a la interrupción temprana de la introducción de alimentos nuevos. Es normal que los bebés necesiten tiempo para adaptarse. Según estudios, un bebé puede necesitar probar un alimento hasta 15 veces antes de aceptarlo. La clave es no rendirse y seguir ofreciendo el alimento de manera positiva, sin forzar.
"La alimentación complementaria debe empezar a los 6 meses exactos"
Aunque la recomendación general es iniciar la AC alrededor de los 6 meses, lo más importante es que el bebé muestre señales claras de estar preparado. Estas señales incluyen:
- Sentarse con apoyo mínimo.
- Mostrar interés por los alimentos (intentar cogerlos).
- Haber perdido el reflejo de extrusión (sacar la comida con la lengua automáticamente).
En el caso de bebés prematuros, es esencial que la introducción de alimentos sólidos se ajuste a su edad corregida y desarrollo. No dudes en consultar a tu pediatra para comenzar la alimentación complementaria.

"Hay que evitar alimentos alergénicos hasta que sea mayor"
La evidencia actual, como la recogida por a Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica (SEICAP), sugiere que introducir alimentos alergénicos (como huevo, cacahuetes o pescado) de forma temprana, una vez iniciada la AC, puede reducir el riesgo de desarrollar alergias. Esto debe hacerse bajo la supervisión del pediatra, especialmente si hay antecedentes familiares de alergias.
"Dale cereales para que duerma mejor"
No hay evidencia científica que respalde esta afirmación. Además, ofrecer alimentos sólidos antes de los 6 meses, o antes de que el bebé esté preparado, puede aumentar el riesgo de asfixia, problemas digestivos y obesidad. La calidad del sueño de los bebés depende de múltiples factores, no solo de la alimentación.
"Es mejor alargar los purés hasta después del primer año"
Los purés pueden ser una forma inicial de introducir alimentos, pero no deben prolongarse más allá de los 8-10 meses como única textura. A partir de esta edad, los bebés necesitan alimentos con grumos o sólidos para desarrollar habilidades de masticación y acostumbrarse a diferentes texturas. Retrasar esta transición puede dificultar la aceptación de alimentos sólidos más adelante. Infórmate sobre cómo ofrecer los alimentos sólidos (qué alimentos puedo introducir según la edad de mi bebé, cocción, alérgenos, corte, etc.) a tu bebé antes de comenzar esta etapa.
"La miel es segura porque es natural"
Es fundamental evitar la miel en niños menores de un año. La miel puede contener esporas de Clostridium botulinum, una bacteria que causa botulismo infantil, una enfermedad grave que puede provocar parálisis muscular y poner en riesgo la vida de nuestro bebé.
"Las legumbres causan gases y no deben darse por la noche"
Este es un mito común, pero carece de fundamento. Las legumbres bien cocidas son una excelente fuente de proteínas y fibra, y pueden ofrecerse desde los 6 meses. La clave está en cocinarlas adecuadamente para facilitar la digestión. No hay restricciones de horario para su consumo.
De modo que...
La alimentación complementaria es una etapa emocionante en la que podemos ayudar a nuestros hijos a desarrollar hábitos saludables que los acompañarán toda la vida. Basar nuestras decisiones en evidencia científica y consultar con el pediatra en caso de dudas es clave para garantizar la salud y el bienestar de los pequeños.