Platos precocinados: consejos para elegir los menos perjudiciales para tu salud
En muchas ocasiones los platos precocinados esconden sorpresas desagradables que comprometen nuestra salud. Por ello, es importante no dejarse llevar por la simple y atractiva apariencia de su embalaje o por su increíble y adictivo sabor y elegir conscientemente qué nos llevamos a la boca. A continuación te dejamos unos consejos que te ayudarán a elegir las opciones más recomendables para tu salud.
Actualmente nuestros días están marcados por un ritmo frenético, una sucesión de actividades, trabajo, compromisos… De este modo, no es de extrañar que el consumo de platos precocinados haya incrementado notablemente su mercado en los últimos años. Se preparan en un abrir y cerrar de ojos, son cómodos de transportar, cocinar y comer. Aparentemente la opción perfecta para aquellos que no tienen tiempo que "perder" en la cocina. Sin embargo, es importante subrayar que, tras todas estas bondades, se esconden potenciales riesgos para nuestra salud.
A continuación, te mostramos algunos consejos para elegir conscientemente tu próxima comida precocinada.
Cuidado con los ingredientes ocultos
Presta atención a algunos ingredientes que suelen estar presentes en los platos de comida envasada y que es mejor evitarlos o, al menos, reducir su consumo:
- Azúcar añadido: se utiliza frecuentemente para realzar el sabor y para que el plato nos resulte más atractivo al paladar. Aunque parezca sorprendente también puede estar presente en productos que consideramos genuinamente salados como salsas (la salsa de soja o el ketchup) o platos de carne.
- Sal: en cantidades elevadas, puede aumentar el riesgo de hipertensión arterial y problemas cardiovasculares. Algunos platos precocinados contienen hasta el 50% de las necesidades diarias de sal en una sola ración.
- Grasas saturadas y grasas trans: se utilizan para realzar el sabor o mejorar la textura de los alimentos. Consumidas en exceso pueden generarnos problemas cardiovasculares.
- Conservantes y aditivos: nitritos, sulfitos o glutamato monosódico, suelen estar presentes en este tipo de elaboraciones. Suelen utilizarse para prolongar la conservación y mejorar el sabor. Sus efectos negativos en el organismo son actual objeto de debate.
¿Cómo elegir un plato preparado?
¿Elegir un plato preparado? En primer lugar, ¡lee detenidamente la etiqueta! Ahí está todo, será tu brújula para saber qué contiene realmente ese plato y si es el adecuado para ti. Aquí tienes algunos trucos para no equivocarte:
- Comprueba la lista de ingredientes: los ingredientes se enumeran en orden descendente de cantidad. Si encuentras azúcar, sal o grasas saturadas al principio, significa que están presentes en cantidades importantes. Opta preferiblemente por aquellos productos con una lista corta de ingredientes que además sean sencillos y naturales.
- Compruba la información nutricional: es importante comprobar cuántas calorías, proteínas, hidratos de carbono y grasas hay por ración. Intenta evitar, en la medida de lo posible, aquellos productos demasiado calóricos o ricos en grasas saturadas.
- Cuidado con los aditivos: algunos conservantes y aditivos, como los colorantes artificiales o el glutamato monosódico (a menudo denominado E621), pueden no ser necesarios y no siempre son buenos para la salud. Decántate por los productos que tengan menos aditivos o que sean menos perjudiciales.
- Origen de los ingredientes: muchos platos precocinados ocultan el origen de sus ingredientes. Para comer conscientemente, busca productos que indiquen claramente de dónde proceden, especialmente si se trata de carne, el pescado o verduras. Saber de dónde proceden tus alimentos nos permitirá hacer elecciones más conscientes y sostenibles para el medioambiente.
No todos los platos preparados son iguales
No te alarmes. Aunque siempre es más aconsejable optar por recetas saludables caseras en las que tú tengas el control sobre los ingredientes y el proceso no tenemos que demonizar todos los platos precocinados que hay en el mercado. Muchos fabricantes se esfuerzan por elevar la calidad de sus productos, reduciendo el uso de conservantes, azúcares y grasas poco saludables. Además, cada vez es más frecuente encontrar en los supermercados una sección con platos precocinados que se eleaboran a diario y que se hacen con ingredientes frescos de alta calidad. Una alternativa estupenda para aquellos días en los que no tenemos tiempo de cocinar.
Conclusión
Los productos precocinados o preenvasados pueden ser una solución práctica para el ritmo frenético de la vida moderna. Sin embargo, es esencial prestar atención a la composición de los alimentos, en particular a la presencia de azúcares añadidos, sal y aditivos. La próxima vez que vayas a comprar uno de estos platos, acuérdate de leer atentametne las etiquetas :)