Estropajo de cocina: ¿cada cuánto hay que cambiarlo?
¿Quién iba a pensar que algo tan cotidiano como un estropajo de cocina podría suponer un riesgo para nuestra salud? Lo usamos a diario para lavar los platos, sartenes y ollas o para limpiar ciertas superficies de la cocina, pero con el tiempo puede convertirse en un auténtico nido de bacterias. Por eso ¿sabes con qué frecuencia deberías cambiarlo? ¡Vamos a averiguarlo!
¿Por qué es importante cambiar el estropajo con regularidad?
Por su textura porosa y su contacto frecuente con restos de comida y agua, los estropajos de cocina son un verdadero caldo de cultivo para la proliferación de bacterias. Los estudios han demostrado que albergan millones de microorganismos, entre ellos algunos potencialmente peligrosos como la Escherichia coli y la Salmonella. Aunque no todas las bacterias son nocivas, su acumulación puede provocar olores desagradables y, sobre todo, riesgo transmitir infecciones alimentarias.
¿Con qué frecuencia debe cambiarse el estropajo?
La frecuencia con la que se debe cambiar el estropajo de cocina va a depender principalmente del uso que le demos y de las condiciones de higiene en las que lo guardemos. En general, se recomienda cambiarla cada semana. Sin embargo, si sólo se utiliza para lavar vajilla que no esté muy sucia (sin restos de grasas por ejemplo ), pueden conservarse hasta 10 días. En cambio, si entra en contacto con restos de alimentos incrustados o superficies potencialmente contaminadas, debe cambiarse cada 5 ó 7 días.
¿Cómo hacer que el estropajo de cocina dure más?
Aunque es esencial sustituir el estropajo de cocina con regularidad, puedes prolongar su vida útil siguiendo unos sencillos pasos para mantenerlo limpio y desinfectado.- Desinfecte la esponja con regularidad: Mete el estropajo en agua tibia con un chorrito de vinagre blanco o lejía durante unos 5-10 minutos. Estos productos neutralizarán ciertas bacterias y ayudarán a eliminar los malos olores. No olvides aclarar bien el estropajo después del tratamiento y escúrrelo bien antes de volver a usarlo.
- Asegúrate de que esté completamente seco: Después de cada uso, coloca el estropajo en un lugar bien ventilado, lejos de zonas húmedas como el fregadero. Un entorno seco ralentiza el crecimiento de microorganismos.
- Utiliza estropajos diferentes para cada tarea: Reserva un estropajo para fregar y otra para limpiar superficies como la encimera o el fregadero. Así limitas la propagación de bacterias y mantienes una higiene óptima en tu cocina.