¿Por qué en Cataluña los canelones reinan en San Esteban? Una tradición con sabor a historia

En España, las festividades navideñas se viven de formas muy distintas según la región: en Andalucía los villancicos suenan a flamenco, en Galicia el marisco preside las mesas, y en el País Vasco, el txakoli acompaña banquetes generosos. Pero en Cataluña, hay una celebración que destaca entre todas: San Esteban, el 26 de diciembre. Aunque pueda parecer un simple día extra de descanso tras la euforia de Navidad, esta jornada tiene una identidad propia con siglos de historia.
San Esteban es sinónimo de familia, sobremesa y, sobre todo, canelones. Esta costumbre tan catalana nació de una mezcla perfecta entre pragmatismo y creatividad culinaria: el aprovechamiento de los restos de los banquetes de Nochebuena y Navidad. En este día, las familias catalanas transforman esos manjares en canelones rellenos de carne, bañados en una bechamel sedosa y horneados hasta alcanzar el equilibrio perfecto entre cremosidad y dorado crujiente. Pero, ¿cómo llegó esta receta italiana a convertirse en un símbolo de San Esteban? Vamos a hondar sobre la cuestión y descubrir cosas muy curiosas e interesantes sobre esta tradición.
El origen de San Esteban
San Esteban, celebrado el 26 de diciembre, tiene sus raíces en la tradición cristiana. Originalmente dedicado al primer mártir del cristianismo, la festividad adquirió una connotación particular en Cataluña debido a su conexión histórica con el Reino de Aragón. Durante siglos, las familias solían recorrer largas distancias para reunirse en Nochebuena y Navidad, y San Esteban ofrecía un día adicional para prolongar la visita y evitar viajes apresurados. Así, la jornada se consolidó como un momento de calma, perfecto para disfrutar en torno a la mesa. Los canelones de San Esteban suelen rellenarse con sobras de pollo, ternera o cerdo, y se cubren con una bechamel casera y queso rallado antes de hornearlos. El resultado es un plato reconfortante y lleno de sabor, que simboliza la continuidad de las celebraciones navideñas.
Los canelones
Aunque hoy son un plato omnipresente en San Esteban, los canelones llegaron a Cataluña en el siglo XIX, de la mano de chefs italianos y franceses contratados por la burguesía catalana. En sus inicios, este plato era una demostración de sofisticación en banquetes aristocráticos. Pero con el tiempo, la receta se democratizó y las familias comenzaron a adaptarla a su cotidianidad, utilizando los restos de carne de los festines navideños para el relleno. Esta tradición de aprovechar al máximo los ingredientes no solo refleja la inventiva catalana, sino también una filosofía de respeto por los alimentos que sigue vigente.
Otros platos típicos de San Esteban
Aunque los canelones son el plato más emblemático, no son los únicos que pueden aparecer en las mesas catalanas durante San Esteban. Algunos hogares preparan sopas o caldos con galets(una pasta típica en forma de caracola), a menudo servidos con pelota, una albóndiga de gran tamaño que puede incluir restos de carne del día anterior.
De postre, los turrones, los polvorones y las neulas (barquillos dulces y crujientes) acompañan al café o al cava, completando una experiencia gastronómica rica y variada que refleja la identidad catalana. En algunos casos, también se elaboran pasteles o cocas para cerrar con broche de oro el banquete.
Hora de ponerse el delantal
Aunque nos encontremos en otras partes de España y comer canelones no entre dentro de nuestras tradiciones culinarias nos parece una gran idea apuntarnos al aprovechamiento de las sobras y, hacer canelones, albóndigas o lasaña. Por eso, te dejamos algunas recetas por si a ti también te lo parece.