¿Una cucharilla para salvar el cava? La ciencia detrás de este mito espumoso

¡Salud!, ¡chin chin!, ¡por nosotros!, para dar la bienvenida al nuevo año, despedir al viejo... Durante las fechas navideñas, los brindis se suceden unos tras otros: con amigos, con familiares, en Tardebuena, Nochevieja, Navidad, ¡cualquier ocasión es buena!. Y, por supuesto, el brindis tiene que ser con cava, champagne, sidra o cualquier otro vino espumoso. Un espumoso de burbujas elegantes siempre da caché a ese momento especial. Pero, cuando la fiesta acaba y el cava sobra, ahí aparece el verdadero protagonista de este artículo: la cucharilla que colocamos en el cuello de la botella. ¿Por qué ocurre esto en la mayoría de los hogares españoles? Un misterio que vamos a resolver juntos y en el que argumentaremos si funciona o no.
Tradiciones navideñas y mitos burbujeantes
La Navidad está llena de tradiciones: cantar villancicos, comprar más turrones de los que seremos capaces de comer en dos años, comer roscón de Reyes el 6 de enero... y, por supuesto, recurrir al famoso truco de la cucharilla en la botella de espumoso abierta. La esperanza es que este sencillo gesto conserve las burbujas y mantenga, hasta el próximo brindis, su característico efecto efervescente. Sin embargo, sentimos desilusionarte: según la ciencia, este truco no funciona. No hay fundamento que respalde esta teoría.
¿Por qué la cucharilla no funciona?
Diversos estudios, como los realizados por expertos de la Universidad de Reims (Francia), han demostrado que meter una cucharilla en el cuello de la botella no tiene ningún impacto en la conservación del gas carbónico. ¿Por qué? Porque la presión dentro de la botella, una vez abierta, ya está comprometida. Aunque coloques una cucharilla, el gas encontrará su camino hacia la libertad. El dióxido de carbono (CO₂) es un fluido y escapará igualmente.
Entonces, ¿de dónde viene este mito? Probablemente de una mezcla de tradición oral y falta de alternativas sencillas. En pleno ajetreo navideño, es fácil agarrar lo primero que tenemos a mano y confiar en que funcione.
Métodos que sí funcionan para conservar las burbujas
Si de verdad quieres mantener esta bebida festiva y burbujeante durante las fiestas, necesitas un plan más efectivo que confiar en los cubiertos:
- Tapones herméticos para espumosos: Estos tapones especializados son tu mejor aliado. Diseñados para soportar la presión interna de las burbujas, sellan la botella de forma segura. Bonus navideño: también evitarás derrames si alguien roza la botella durante la cena.
- El frío es tu mejor amigo: La ciencia nos dice que las bajas temperaturas ralentizan la pérdida de gas. Así que, después del brindis, coloca la botella de inmediato en la nevera o en un cubo con agua y hielo. Si quieres ser el anfitrión más ingenioso, añade sal al hielo para enfriar aún más rápido.
- Sirve todo de una vez: Admitámoslo, el cava sabe mejor recién abierto. Si puedes, sirve todas las copas tras el brindis inicial.
Un poco de ciencia navideña
El gas carbónico que da vida a las burbujas está disuelto en el cava gracias a la presión dentro de la botella cerrada. Al descorchar, esa presión se libera, y el gas comienza a escapar. Sin un buen sistema de sellado, las burbujas desaparecerán tarde o temprano, dejando un líquido plano y triste que nadie quiere en su copa.
Y aquí es donde la cucharilla no tiene nada que hacer. Por muy "elegante" que parezca, este utensilio no detiene el proceso. Es más, colocarla puede dar una falsa sensación de seguridad que te haga olvidarte de buscar soluciones reales.
Esto es importante:
Es importante recordar que, independientemente de la bebida que elijas, o si decides poner cucharilla en la botella o no, el consumo responsable de alcohol es fundamental. La moderación es la clave para minimizar los riesgos asociados a su consumo. Y ya sabes, si bebes NO conduzcas.